Semana de oración por la Unidad de los Cristianos Día 1
enero 13, 2021
Permaneced en mi amor y
daréis fruto en abundancia (cf. Jn 15, 5-9)
Llamados por Dios
«No me
elegisteis vosotros a mí, fui yo quien os elegí a vosotros»
(Juan
15, 16a)
Génesis 12, 1-4. La llamada de Abrahán
El Señor
dijo a Abrahán: «Deja tu tierra
natal y la casa de tu padre, y dirígete
a la
tierra que yo te mostraré. Te convertiré en una gran nación, te bendeciré
y haré
famoso tu nombre, y servirás de bendición para otros. Bendeciré a los
que te
bendigan y maldeciré a los que te maldigan. ¡En ti serán benditas todas
las
familias de la tierra!». Abrahán
partió, como le había ordenado el Señor, y
con él
marchó también Lot. Tenía Abrahán setenta y cinco años cuando salió
de
Jarán.
Juan 1, 35-51. La llamada de los primeros discípulos
Al día
siguiente, de nuevo estaba Juan con dos de sus discípulos y, al ver
a Jesús
que pasaba por allí, dijo: «Ahí tenéis al Cordero de Dios». Los dos
discípulos,
que se lo oyeron decir, fueron en pos de Jesús, quien al ver que lo
seguían,
les preguntó: «¿Qué buscáis?». Ellos contestaron: «Rabí (que significa
“Maestro”),
¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid a verlo». Se fueron,
pues,
con él, vieron dónde vivía y pasaron con él el resto de aquel día. Eran
como las
cuatro de la tarde. Uno de los dos que habían escuchado a Juan y
habían
seguido a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Lo primero
que hizo
Andrés fue ir en busca de su hermano Simón para decirle: «Hemos
hallado
al Mesías (palabra que quiere decir Cristo)». Y se lo presentó a Jesús,
quien,
fijando en él la mirada, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan; en adelante
te
llamarás Cefas (es decir, Pedro)».
Al día
siguiente, Jesús decidió partir para Galilea. Encontró a Felipe y le dijo:
«Sígueme».
Felipe, que era de Betsaida, el pueblo de Andrés y Pedro, se encontró
con
Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés
en el
Libro de la Ley y del que hablaron también los profetas: Jesús, hijo
de José
y natural de Nazaret”. Natanael exclamó: «¿Es que puede salir algo
bueno de
Nazaret?”. Felipe le contestó: «Ven y verás». Al ver Jesús que Natanael
venía a
su encuentro, comentó: «Ahí tenéis a un verdadero israelita en
quien no
cabe falsedad». Natanael le preguntó: «¿De qué me conoces?». Jesús
respondió:
«Antes que Felipe te llamara, ya te había visto yo cuando estabas
debajo
de la higuera». Natanael exclamó: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el
rey de Israel». Jesús le dijo: «¿Te basta para creer el haberte dicho que
te vi
debajo de la higuera? ¡Cosas mucho más grandes has de ver!». Y añadió:
«Os
aseguro que veréis cómo se abren los cielos y los ángeles de Dios suben y
bajan
sobre el Hijo del hombre».
Meditación
El
comienzo de este itinerario es un encuentro entre el ser humano y Dios,
entre la
criatura y el Creador, entre el tiempo y la eternidad.
Abrahán
escuchó la llamada: «Ve a la tierra que te mostraré». Al igual que
Abrahán,
estamos llamados a dejar lo que nos es familiar e ir al lugar que Dios
nos ha
preparado en lo más profundo de nuestro corazón. En el camino, nos
transformamos
más y más en nosotros mismos, en las personas que Dios ha deseado
que
seamos desde el principio. Y al seguir la llamada que Dios nos hace
nos
convertimos en una bendición para nuestros seres queridos, para aquellos
que
están a nuestro lado y para nuestro mundo.
El amor
de Dios nos busca. Dios se hizo humano en Jesús, en quien encontramos
la
mirada de Dios. En nuestras vidas, como en el Evangelio de Juan,
la
llamada de Dios se escucha de diferentes formas. Acariciados por su amor
nos
ponemos en marcha. Y este encuentro nos lleva por sendas de transformación,
en las
que avanzamos bajo el resplandor de ese comienzo de amor
que
siempre se renueva.
Un día
llegaste a comprender que, sin darte cuenta de ello, ya estaba inscrito
en lo
más profundo de tu ser un “sí” al Señor. Y fue así como te decidiste a seguir
los
pasos de Cristo... En el silencio de la presencia del Señor, escuchaste:
«Ven, sígueme; te daré un
lugar para el descanso de tu corazón».
Oración
Jesucristo,
tú nos buscas, deseas ofrecernos tu amistad
y
llevarnos a una vida cada vez más plena.
Danos la
confianza para responder a tu llamada,
para que
nos dejemos transformar
y nos convirtamos en
testigos de tu ternura para el mundo.
Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos
Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de Iglesias.

1 comentarios
Muy bonito.... Bendito sea Dios... Gracias por cono
ResponderBorrarcompartir... Dios les bendiga Grandemente