Segundo Domingo del Tiempo Ordinario ciclo B Jn 1,35-42
enero 13, 2021
El regalo que Dios nos da es la Vocación
En cierta ocasión un
profesor le pregunta a sus alumnos sobre ¿qué les gustaría hacer cuando fueran
grandes?, es una pregunta muy habitual entre los docentes hacia sus alumnos, y
cada niño en la mayoría de veces responde según su experiencia con el mundo que
lo rodea, como el facebook, instragram, el internet, las películas por la T.V. y en algunas
ocasiones la profesión de sus padres, pues les resulta muy interesante. Sin embargo
no fue así para uno de los alumnos, que de manera pensativa pensaba dar una
respuesta más sincera, el profesor al ver que este niño no respondía con rapidez
le sugirió que cualquier profesión estaba bien, pero el niño alzando la cara le
responde: No profe, no se puede tomar una decisión a la ligera, estamos hablando
de mi futuro y de mi vida, yo quisiera ser una persona amable, justa, que cada
vez que alguien necesite mi ayuda no dude en responder a su llamado, el
profesor le dijo: ahh tú quieres ser bombero, el niño le respondió, no eso no,
un hombre que aunque este solo este acompañado, un hombre que sepa guiar la
vida de los demás, un hombre que crea en lo imposible, un hombre que tenga un corazón
grande donde quepa todo el mundo, un hombre que llame hijo a todo el mundo, un
hombre que use sus manos solo para bendecir, un hombre que solo sepa decir la
verdad en cualquier momento, así quiero ser de grande, el profesor extrañado le
responde, ¿ qué profesión forma un hombre así? El niño responde la vocación de
ser SACERDOTE.
La
primera lectura del libro de Samuel y el Evangelio de Juan, nos indican el día
de hoy sobre la llamada que el Señor le hace a cada persona , una llamada
personal que solo se puede descubrir en el dialogo con Dios por medio de la oración
y una escucha muy atenta. En el libro de Samuel Dios llama a Samuel, sin
embargo, Samuel no reconoce su voz en el primer instante y acude a Elí para
responder a su llamado, cada uno de nosotros es un ser original, único e irrepetible,
muchos han optado hoy día en ser fotocopia de otra persona o peor aún en un
personaje ficticio del cual es imposible imitar convirtiéndose en imitadores de
lo superficial. También en muchas ocasiones corremos buscando la respuesta a
nuestra vida, en los lugares que el mundo coloca en los medios sociales, como
el tarot, el horóscopo, las estrellas, colocamos nuestra mirada en lo
superficial y olvidamos la misión que adquirimos el día de nuestro bautismo. Allí
es donde cada uno de nosotros ha recibido un encargo que debe ser alimentado y
fortalecido con la palabra de Dios y la respuesta generosa del Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad, nos
lo recuerda el salmo 39, la oración del Padrenuestro que Jesús nos enseñó tiene
como base fundamental hacer la voluntad del Padre en la tierra como en el
cielo, no puede haber una oposición a la
verdad y al bien común.
Es
por ello que en el primer libro de Samuel nos coloca unas pautas que nos
ayudaran a encontrar la voz de Dios en nuestro corazón y en nuestro obrar:
1.
Habla
Señor: es la petición que le podemos hacer a Dios para no
quedar sordos, ni sufrir la angustia del silencio divino, Dios nos habla, pero
por medio de su Palabra Sagrada, es decir, por la lectura de la Palabra de
Dios, Samuel dice el texto, no conocía al Señor, muchos en la actualidad siguen
su vida sin conocer a Dios, y no es por el analfabetismo coloquial, sino porque
han crecido en medio de un analfabetismo espiritual y muy pocos son los que se
arriesgan a enseñar la palabra de Dios. En este mundo donde la tecnología ha
avanzado en las mil y un maneras de conectarse y conectar el dialogo con otros
para acortar las distancias, en nuestra relación con Dios hemos perdido la conexión
de nuestro corazón con Dios y no buscamos las maneras de volver a tomar este
dialogo.
2.
Tu
siervo escucha: una condición y una actitud nos revela
la Palabra de Dios para ser verdaderos seguidores del mensaje divino. La condición
es de siervos, es lo que caracteriza
a todo cristiano, ser servidor de todos, servidor para todos y, ser servidor
significa; tener un corazón amplio y lleno de generosidad para atender a todo
aquel que lo necesite. Ser servidor significa estar disponible para el bien,
estar al servicio de la verdad y luchar por ella, ser servidor significa tener
encendida la llama de la esperanza para saber reconocer al Señor.
Con
esto podemos decir como dice el evangelio de Juan, este es el cordero de Dios,
identificar a Cristo en el hermano, en el necesitado, ir a su encuentro y ver
que realmente es él, que se quedó en la fracción del pan, reconocerlo en las
especies eucarísticas y decirle al mundo con alegría y entusiasmo “hemos
encontrado al Mesías” y llevar a muchos más a él. En este segundo
Domingo del tiempo ordinario el Señor nos invita en su llamado a conducir a
otros al Señor, en nuestro hogar, en el trabajo y en la calle, cada momento es
una oportunidad para anunciar que debemos seguir al Codero de Dios, porque
quita el pecado del mundo y seremos dichosos si estamos invitados a su reino
celestial.
Amen.
Yalian Paul De Diego.

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