SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS DÍA 6

Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia (cf. Jn 15, 5-9) Acoger a los demás «Poneos en camino y dad fruto abundante y durader...

Permaneced en mi amor y
daréis fruto en abundancia (cf. Jn 15, 5-9)

Acoger a los demás
«Poneos en camino y dad fruto abundante y duradero» (Cf. Juan 15, 16b)


Génesis 18, 1-5. Abrahán recibe a los ángeles en el Roble de Mamre


Apretaba el calor y estaba Abrahán sentado a la entrada de su tienda, cuando

se le apareció el Señor en el encinar de Mambré. Al alzar la vista vio a tres

hombres de pie frente a él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada

de la tienda y, postrándose en tierra, dijo: «Señor mío, será para mí un

honor que aceptes la hospitalidad que este siervo tuyo te ofrece. Que os traigan

un poco de agua para lavar vuestros pies, y luego podréis descansar bajo

el árbol. Ya que me habéis honrado con vuestra visita, permitidme que vaya

a buscar algo de comer para que repongáis fuerzas antes de seguir vuestro

camino». Ellos respondieron: «Bien, haz lo que dices».


Marcos 6, 30-44. La compasión de Jesús por las multitudes


Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le comunicaron todo lo que

habían hecho y enseñado. Jesús les dijo: «Venid aparte conmigo. Vamos a

descansar un poco en algún lugar solitario». Porque eran tantos los que iban

y venían que no les quedaba ni tiempo para comer. Así que subieron a una

barca y se dirigieron, ellos solos, a un lugar apartado. Muchos vieron alejarse

a Jesús y a los apóstoles y, al advertirlo, vinieron corriendo a pie por la orilla,

procedentes de todos aquellos pueblos, y se les adelantaron. Al desembarcar

Jesús y ver a toda aquella gente, se compadeció de ellos porque parecían ovejas

sin pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Como se iba haciendo tarde,

los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «Se está haciendo tarde y

este es un lugar despoblado. Despídelos para que vayan a los caseríos y aldeas

de alrededor a comprarse algo para comer». Jesús les contestó: «Dadles de comer

vosotros mismos». Ellos replicaron: «¿Cómo vamos a comprar nosotros

la cantidad de pan que se necesita para darles de comer?». Jesús les dijo: «Mirad

a ver cuántos panes tenéis». Después de comprobarlo, le dijeron: «Cinco

panes y dos peces». Jesús mandó que todos se recostaran por grupos sobre la

hierba verde. Y formaron grupos de cien y de cincuenta. Luego él tomó los

cinco panes y los dos peces y, mirando al cielo, pronunció la bendición, partió

los panes y se los fue dando a sus discípulos para que ellos los distribuyeran

entre la gente. Lo mismo hizo con los peces. Todos comieron hasta quedar satisfechos;

aun así se recogieron doce cestos llenos de trozos sobrantes de pan

y de pescado. Los que comieron de aquellos panes fueron cinco mil hombres.


Meditación


Cuando nos dejamos transformar por Cristo, su amor crece y da fruto en

nosotros. Acoger al otro es una forma concreta de compartir el amor que está

dentro de nosotros.

A lo largo de su vida, Jesús acogió a todos los que encontró. Los escuchó y se

dejó tocar por ellos sin tener miedo de su sufrimiento.

En el relato de la multiplicación de los panes, Jesús se conmueve y siente

compasión después de ver a la multitud hambrienta. Él sabe que toda la humanidad

necesita ser alimentada, y que solo él puede satisfacer realmente el

hambre de pan y la sed de vida.

Pero no desea hacer esto sin sus discípulos, sin contar con ese poco que ellos

podían ofrecer: cinco panes y dos peces.

Incluso hoy nos llama a ser colaboradores suyos en su incondicional preocupación

por los demás. A veces, algo tan pequeño como una mirada amable,

un oído atento o nuestra presencia es suficiente para que una persona se sienta

acogida. Cuando le ofrecemos nuestras pobres habilidades a Jesús, él las usa

de una manera sorprendente.

Entonces experimentamos lo que hizo Abrahán, porque es dando que recibimos,

y cuando acogemos a los demás, somos bendecidos en abundancia.

Es Cristo mismo a quien recibimos como invitado.

La regla de Taizé en francés e inglés (2012) p. 103

¿Encontrarán en nosotros las personas que acogemos día a hombres ymujeres

radiantes con Cristo, nuestra paz?

Las fuentes de Taizé (2000) p. 60


Oración


Jesucristo,

deseamos acoger a los hermanos y hermanas

que están con nosotros.

Sabes que frecuentemente nos sentimos

impotentes ante su sufrimiento,

sin embargo, tú siempre te adelantas

y los acoges con compasión.

 

Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de Iglesias

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